Cueva con barcos
Naturaleza

Cueva de Jeita y bosque de Cedros

Os presentamos el Líbano más natural visitando cavernas, cuevas inundadas y bosques centenarios

Carvena de Jeita
Caverna de Jeita

Cueva de Jeita

A una media hora en coche de Beirut podemos visitar la cueva de Jeita, una de las maravillas naturales de Líbano. Está enclavada en un abrupto y frondoso valle al que se accede a través de una sinuosa carretera. Nada más llegar te recibe un teleférico que te llevara hasta la parte superior del complejo, en donde se halla la entrada a la caverna principal.

La cueva de Jeita destaca sobre todo por sus grandes espacios, con caídas de más de 100 metros y formaciones de estalactitas y estalagmitas decorando el subterráneo paisaje. Por momento te sientes en un universo de H. R. Giger que tanto le gustó a Ridley Scott para El octavo pasajero. Cortinillas, zonas acuáticas, corales de sal y rincones oscuros estimularán tus sentidos. Al terminar la visita de esta primera cueva, disfrutarás de un audiovisual en el que te explican cómo se ha formado esta gruta a lo largo de los últimos eones, su composición geológica y a dónde van a desembocar sus aguas.

A continuación, un tren te lleva hasta la segunda cueva, que es un poco más pequeña pero mucho más diferencial y única, ya que se visita con un paseo en barco. Esta segunda gruta está completamente inundada y los reflejos del agua convierten el trayecto en un momento mágico. El agua está gélida y allí dentro solo se respira tranquilidad.

Cueva con barcos
Cueva con embarcaciones

Por último, podrás conocer a algunos animales autóctonos que te esperan al final del parque. En nuestra propuesta de Día de maravillas de la naturaleza por el Líbano, el viaje continúa hasta la Cascada Baatara, que podéis leer en este artículo:

Bosque de cedros, símbolo del Líbano

Bosque de cedros
Bosque de cedros

Después de visitar la alucinante caída de agua de Baatara, la siguiente y última parada es la Reserva Natural de Tannourine, en la que podrás visitar a pie un bosque de Cedros, árbol símbolo del país y protagonista de la bandera libanesa. Te recomendamos un calzado cómodo para esta visita, ya que aunque el sendero esta bien, disponemos de tres opciones de trayecto, y si vamos bien de tiempo conviene disfrutar de la tranquilidad del bosque durante al menos una hora. Las vistas son de excepción, así como los enormes cedros con sus características ramas y su aroma, que envuelve todo el enclave.

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